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El paradero de Evo Morales se convierte en un misterio en medio de tensiones en Bolivia

Image: from X @hackervnzl

Por Open Chronicle con agencias

LA PAZ / COCHABAMBA – El expresidente boliviano Evo Morales no ha sido visto en público desde hace más de cuatro semanas, lo que ha desatado una ola de especulaciones sobre su paradero. Esta ausencia prolongada ocurre en un contexto de alta presión judicial, con una orden de arresto pendiente en su contra y el anuncio del retorno de la Administración de Control de Drogas de EE. UU. (DEA) al país.

Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, no ha aparecido en su programa radial dominical habitual ni en eventos sindicales en el Trópico de Cochabamba, su bastión histórico, desde el pasado 8 de enero. Su inactividad en redes sociales, inusual para su perfil público, ha profundizado la incertidumbre.

Investigaciones y estatus de fugitivo

El exmandatario enfrenta una investigación por presunta trata agravada de personas iniciada en la región de Tarija. La fiscalía lo acusa de haber mantenido una relación con una menor de edad durante su tercer mandato, fruto de la cual habría nacido un hijo en 2016. Morales ha rechazado sistemáticamente estas acusaciones, calificándolas de “persecución política”. Tras no presentarse a las audiencias judiciales, fue declarado prófugo y se emitió una orden de aprehensión.

Desde octubre, Morales se había refugiado en el Chapare, una región protegida por federaciones de cocaleros que instalaron vigilias y bloqueos para impedir el ingreso de la policía.

Salud y vigilancia estatal

Aliados cercanos han intentado calmar los rumores afirmando que Morales se encuentra “seguro” y descansando por motivos de salud, mencionando incluso un posible cuadro de dengue. Sin embargo, la última referencia oficial sobre su entorno coincidió con informes de sobrevuelos de helicópteros en la zona.

El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, aclaró que estos vuelos forman parte de operativos antinarcóticos en el marco de la cooperación que el nuevo gobierno busca reactivar con Washington. Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, describió la situación de Morales en el Chapare como una especie de “arresto domiciliario de facto”, debido a las severas restricciones para su movilidad.

Un cambio de ciclo político

El silencio de Morales coincide con un giro drástico en la política boliviana. Tras casi dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS), el poder pasó en noviembre de 2025 a un gobierno de centroderecha liderado por el presidente Rodrigo Paz. El MAS sufrió un colapso electoral, quedando reducido a una representación marginal.

Paz ha reorientado la política exterior, restaurando relaciones plenas con Estados Unidos y autorizando el regreso de la DEA, agencia que fue expulsada por Morales en 2008 bajo acusaciones de conspiración. Esta decisión ha reavivado temores en el Chapare, donde los líderes locales han reforzado la seguridad interna ante la sospecha de una operación para capturar al expresidente.

La falta de ejecución de la orden de arresto ha generado críticas de figuras como el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, quien asegura que esta inacción debilita la autoridad del Estado. Mientras tanto, Bolivia permanece expectante ante cualquier señal que aclare si el líder indígena sigue en el país o si ha buscado asilo en el extranjero.

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