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Open Chronicle España
En un movimiento que redefine el equilibrio político internacional, Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva firmaron una amplia serie de acuerdos durante su primera cumbre bilateral. El encuentro, celebrado en Barcelona, marca el inicio de una iniciativa más ambiciosa, la construcción de una alianza internacional que contrarreste la influencia del presidente estadounidense Donald Trump.
Durante la reunión, ambos países rubricaron 15 acuerdos que abarcan sectores clave como minerales críticos, telecomunicaciones e inteligencia artificial. Sánchez subrayó que la relación entre España y Brasil trasciende lo meramente bilateral, insistiendo en la necesidad de defender la paz y los valores democráticos frente a lo que describió como una “ola reaccionaria” a nivel global. En sus palabras, mientras algunos “abren heridas”, su objetivo es “cerrarlas y sanarlas”.
La cumbre con Brasil da inicio a dos días de encuentros en Barcelona, donde España reúne a cerca de una docena de líderes internacionales con el objetivo de posicionar la ciudad como un centro de resistencia política y de revitalización de la izquierda global. Entre los asistentes figuran representantes de México, Sudáfrica, Colombia y Uruguay.
Líderes progresistas sellan una alianza en España con alusiones a Trump y críticas a la presión sobre Cubahttps://t.co/EiKNLO2mrE
— CNN en Español (@CNNEE) April 18, 2026
Los participantes comparten una postura crítica frente a la guerra en Irán y cuestionan la política exterior intervencionista de Estados Unidos, especialmente cuando se desarrolla al margen de instituciones internacionales que consideran debilitadas. Lula expresó su preocupación por el estado del sistema internacional, señalando que Naciones Unidas se encuentra “muy debilitada” y cuestionando la eficacia de las instituciones democráticas globales.
En este contexto, Sánchez busca impulsar una reforma del sistema multilateral que otorgue mayor protagonismo a los países del Sur Global, como Brasil. Esta visión ya había sido presentada días antes en Pekín, donde el presidente español defendió que Occidente debería ceder parte de su representación en favor de una mayor estabilidad global.
Durante su visita a China, Sánchez encontró respaldo en Xi Jinping, quien abogó por una cooperación más estrecha entre España y China para evitar un retroceso hacia un orden internacional basado en la ley del más fuerte y para preservar un multilateralismo efectivo.
El distanciamiento entre España y Estados Unidos se ha intensificado en los últimos meses. Sánchez se ha convertido en uno de los críticos más firmes de Trump dentro de la Unión Europea, especialmente tras oponerse a la intervención en Irán, calificada por el mandatario español como “ilegal”. Como parte de esa postura, España prohibió el uso de su espacio aéreo y de sus bases militares por parte de operaciones estadounidenses vinculadas a los ataques.
La respuesta de Trump no se hizo esperar, amenazando con cortar acuerdos comerciales con España. A esta tensión se suma el desacuerdo en el seno de la OTAN, donde España ha rechazado aumentar su gasto en defensa al 5% del PIB, limitándose a un 2,1%, en contraste con las demandas impulsadas por Washington.
En paralelo, tanto Sánchez como Lula celebraron el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, tras dos décadas de negociaciones, así como otros avances en materia de libre comercio, como el pacto alcanzado con India. Estas iniciativas reflejan una estrategia europea que apuesta por la cooperación económica global, en contraste con la política arancelaria promovida por Trump.
Lula resumió el momento político con una advertencia y un mensaje de esperanza, señalando que aunque los progresistas son menos, su número crece porque el mundo necesita alternativas y liderazgo en defensa de la democracia.